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11/2/10

La Mujer y el Sistema Educativo

Por Aisha Bewley

Para una mujer es obligatorio adquirir un conocimiento completo de sus obligaciones religiosas, como el salat (oración), el saum (ayuno de Ramadán), el zakat (impuesto) y el hayy (peregrinación), además de otras aspectos sociales como el comercio y los negocios. Si el mando no es capaz de proporcionar este conocimiento, la mujer, bajo la ley islámica, tiene la obligación de buscar este conocimiento. El famoso sheij nigenano, sheij Uzman dan Fodio, dice lo siguiente en Irshad al-Ijwan:

«Si él le niega el permiso, ella podrá ir en esta búsqueda sin su permiso y no tendrá ninguna culpa, ni incurrirá en ninguna falta por ello. El gobernante deberá obligar al marido a permitir que su mujer se eduque, igual que le debería obligar a que la mantenga; no obstante el conocimiento es superior al mantenimiento, sin duda alguna».

En Nur al-Albab, afirmó que los estudiosos que se opusieran a la educación de las mujeres eran hipócritas «demonios entre los hombres»

« ¡Cómo pueden dejar a sus mujeres, hijas y sirvientas en la oscuridad de la ignorancia y del error, mientras enseñan a sus estudiantes día y noche! No persiguen más que fines egoístas; enseñan a sus estudiantes sólo para exhibirse y por orgullo. Esto es un gran error».

Y añadía que enseñar a los estudiantes es voluntario, mientras que enseñar a la familia propia es obligatorio. En el mismo libro decía lo siguiente:
«¡Mujeres musulmanas! No escuchéis a aquellos que están equivocados y que hacen equivocarse a los otros; a aquellos que tratan de engañaros pidiéndoos que obedezcáis a vuestros maridos sin pediros antes que obedezcáis a Al-lâh y a su Mensajero. Dicen que la felicidad de una mujer reside en obedecer a su marido; lo dicen sólo para satisfacer fines egoístas y para saciar sus deseos a través de vosotras. Os obligan a hacer cosas que ni Al-lâh, ni su Mensajero os han impuesto, como cocinar, lavar ropa, y cosas similares, sin embargo no os exigen que llevéis a cabo las tareas reales que Al-lâh y su Mensajero os han impuesto».

Sheij Dan Fodio, en su libro al-Irshad, también expone que las mujeres deberían exigir su derecho a la educación. Tanto las mujeres como los hombres han sido creados con el único objeto de servir a Al-lâh y ello no se puede conseguir sin una educación verdadera:

«Si la mujer exige al marido sus derechos sobre asuntos religiosos y le plantea que le eduque en la religión o le permita buscar esa educación en otra parte; por ley, si el caso se llevará al gobernador, éste tendría que obligar al marido a dar permiso a la mujer, igual que si ella le estuviera exigiendo derechos mundanos, ya que los derechos religiosos son superiores y prioritarios».

El sheij formula la siguiente pregunta en al-Irshad:
«Según la ley indica, las mujeres deberían ir en busca del conocimiento que sus maridos no pueden ofrecerles; ¿qué ocurre cuando un estudioso va a enseñar sobre Islam en un lugar que no se puede dividir en dos zonas para el público, sabiendo que las mujeres acudirán? “Debería permitir que mujeres y hombres asistieran a su enseñanza; pero previniendo que se entremezclen en su presencia y si eso ocurre debería poner a un lado a los hombres y a otro a las mujeres”».

El derecho que tienen, por lo tanto, las mujeres a recibir la educación de sus maridos o si no, a buscarla en otra parte, está reconocido por todos los eruditos. Uno de los primeros estudiosos de la escuela maliquí llamado lbn al-Hajj, un crítico severo del comportamiento demasiado liberal de las mujeres de El Cairo en aquel momento, escribió:
«Si una mujer exige el derecho a tener una educación religiosa y lleva el caso a un juez, su petición estará justificada porque tiene derecho a que el marido la enseñe o a acudir a otra parte para adquirir esta instrucción. El juez tendrá que obligar al marido a cumplir está exigencia, igual que lo haría con sus derechos no religiosos, ya que sus derechos religiosos son los más importantes».

Ahora pasaremos a hablar brevemente del sistema educativo en Islam. El sistema educativo tradicional islámico era informal: la transmisión del conocimiento dependía de una relación personal con el maestro, que frecuentemente se basaba en el pago de una cantidad. Los estudiantes una vez instruidos recibían una iyaza, una certificación otorgada por un maestro que acreditaba al estudiante para enseñar una materia en concreto o trasmitir un libro o una colección de tradiciones específicas.

La madrasa formalizó en cierta manera el proceso, pero a su vez, abrió puertas a que más gente estudiara. Antes de los siglos V/XI, las mezquitas eran los principales lugares para la enseñanza. Los maestros eran pagados por los estudiantes, por el gobernador o por algún benefactor. La madrasa Nizamiyya que se estableció en Bagdad en 459/1067, ofrecía sueldos a los profesores; los estudiantes también recibían algún dinero y, en ocasiones, alojamiento. Con ello se favorecía a los estudiantes, al aligerar la carga económica que suponía el estudio.

Durante el periodo mameluco hubo un gran número de mujeres benefactoras de las madrasas. Datan de esta misma época al menos cinco madrasas establecidas por damas en El Cairo, mientras que en Damasco fundaron siete. A veces era la mujer quien hacía el papel de supervisora administrativa de estas instituciones. Era frecuente la existencia de condiciones que aseguraran la dirección de la madrasa llevada a cabo por mujeres.

Además de dedicarse a la creación de instituciones educativas, tomaban parte activamente en el aprendizaje. Según comenta lbn al-Hajj, era frecuente que las mujeres se reunieran con los hombres en las mezquitas para oír a los sheijs la lectura de libros en voz alta. Y añadía:
«Veamos lo que hacen las mujeres cuando los hombres se reúnen con un sheij para escuchar la lectura de libros. Ellas acuden a escuchar estas lecturas; los hombres se sientan a un lado, y las mujeres en otro situado frente a ellos. En ocasiones, incluso alguna se entusiasma con la situación; otra se levanta, se vuelve a sentar y grita en voz alta».

Era tan habitual la intervención de las mujeres en la educación, que as-Sakhawi dijo lo siguiente sobre una de ellas, «Si tenemos en cuenta que su familia es conocida por ser culta, no dudo que ella haya obtenido iyazas». De esta manera, reconocía que las mujeres de su tiempo eran cultas. De las 1.075 mujeres que aparecen en ad-Daw’ al-Lami’, un diccionario biográfico del siglo IX/XV cuyo autor es as-Sakhawi, 411 aparecen mencionadas en la lista por logros educativos: por memorizar el Corán, por haber estudiado con algún erudito o por haber recibido alguna iyaza. Muchas de las citas son demasiado breves como para dar detalles. As-Sakhawi también menciona a hombres que recibieron iyazas de mujeres eruditas. El mismo dice haber estudiado o recibido iyazas de 68 mujeres.

Durante aquella época no eran necesarios unos espacios separados para la enseñanza. Los historiadores refieren, que en El Cairo de los mamelucos había chicas cuyos padres o hermanos las llevaban a clases a una madrasa. EL camino más común por el que accedían las mujeres al aprendizaje, era recibiendo las enseñanzas de parientes masculinos bien formados.

Por otra parte algunas casas particulares estaban destinadas exclusivamente a la enseñanza de mujeres. Se recuerda a una dama bien educada del siglo XV, cuya familia tradicionalmente se dedicaba a la instrucción religiosa de las mujeres «Su casa era un lugar de reunión para viudas o divorciadas, y se formaba a las chicas jóvenes»

En el año 684/1286 se fundó la institución Ribat al-Baghdadiyya por una de las hijas de Baibars, un sultán mameluco, y hubo muchas más. También en las residencias se ofrecía educación. En ellas las mujeres de edad, las divorciadas o las viudas sin cobijo tenían un lugar para vivir hasta su muerte o hasta un nuevo matrimonio. La sheija que se ocupaba de administrar la institución, también enseñaba regularmente el fiqh a las residentes.

Esto ocurría en un ambiente urbano y sofisticado como existía en El Cairo. Pero también había otros métodos de enseñanza en los ámbitos rurales. La hija de ‘Uthman dan Fodio, Asma’, difundió una manera de impartir la enseñanza que ha continuado vigente hasta nuestros días. Elegía a mujeres maduras, sabias, inteligentes y de carácter responsable para que dirigieran los grupos de mujeres en las aldeas, y daba a cada líder de grupo un símbolo de autoridad. Así acudían, en grupos sin escolta a la capital Sokoto, donde Asma las recibía y les ayudaba a resolver sus problemas. Les hacía aprender poemas llenos de contenido; ellas los memorizaban y volvían al pueblo a enseñarlos. Los poemas eran fáciles de recordar, desarrollaban la memoria y trasmitían el conocimiento. A Asma la siguió su hermanastra Maryam en esta tarea. El califa solía pedirle consejo acerca de los asuntos de Kano. Su influencia perduró hasta la llegada de lo británicos.

Jean Boyd, describe en 1404/1984 a la Modibo de Kware (Hajara), la tataranieta de Sheij ‘Uthman, nacida alrededor de 1318/1901. Se casó a los doce años con el hijo del gobernador de Kasarawa y continuó su educación bajo la dirección de dos maestros (un hombre y una mujer). Hablaba árabe y hausa, y poseía una colección de libros y manuscritos. Nombraba a las líderes de los grupos y les ponía un turbante como distintivo. Cada aldea de Kware tenía alumnos. Solían venir a visitarle desde muy lejos. En el mes de marzo de 1984, Boyd vio llegar a un grupo de nueve, que traían cereales para darlos como sadaqa (limosna). Ella solía ofrecer consejo y resolvía las desavenencias y malentendidos. Por la noche las mujeres se acercaban a escucharla recitar Corán, mientras que durante el día enseñaba a niños y a niñas.

Nos preguntamos, ¿Qué ha ocurrido? Al final del periodo mameluco había numerosas mujeres cultas que tenían iyazas y enseñaban. Sin embargo en el siglo XIX casi no se encuentran. Algo sucedió durante este periodo. Falta un estudio a fondo de este momento, tal y como mencionamos en el prólogo. Personalmente, creo que la influencia europea jugó un papel importante en ello, quizás también fuera un proceso de infiltración cultural como ha ocurrido con el hinduismo en el Subcontinente indio. De todos modos convendría investigarlo y observar las diferencias existentes en el Subcontinente indio antes y después de 1857, cuando el gobierno de los mogoles llegó a su fin. Es probable que la inseguridad, causada por la colonización, fuera un motivo, tal y como lo fue el resentimiento provocado por la actitud despreciativa de los colonialistas. Sin duda, el cambio fue menos aparente en zonas como Mauritania y el norte de Nigeria, donde la influencia europea era menor, y quizás hoy se puedan encontrar a mujeres que conocen el Muwatta del Imam Malik de memoria.

Como hemos visto, no existe ningún fundamento para argumentar que la educación esté prohibida para las mujeres en el din. Sino al contrario, es obligatorio, tanto para las mujeres como para los hombres, el saber por completo las obligaciones del din. Aunque mucho nos tememos que más de un hombre dejen también de cumplir con esta obligación.

Además de la necesidad obvia de satisfacer las exigencias religiosas individuales, existen otras razones prácticas para que esto sea una obligación. Son las mujeres las primeras que educan a los niños, como indica el proverbio «la madre es la madrasa». Lo mismo viene a decir el proverbio inglés «la mano que mece la cuna domina el mundo». ¡Cómo podría una madre ignorante de los fundamentos del din transmitirlos a sus hijos! Las sesiones de cuatro horas en la mezquita (experiencia que a menudo resulta ser negativa para los niños) tampoco van a suplir esa carencia. Las madres, al dar su conocimiento a los niños, forman a los individuos que, a su vez, constituirán la sociedad y su estructura económica, social y política. En otras palabras, ella es la responsable de las células que componen la sociedad. ¿Recibirán éstas el conocimiento o la ignorancia del din?

En este contexto es donde mejor se puede entender la siguiente frase del Profeta, que Al-lâh lo bendiga y le dé paz, «El paraíso se encuentra a los pies de la madre». Este hadiz se refiere también al recién nacido, recién llegado del jardín, quien si no es educado para ser musulmán, se convertirá más tarde en un judío o cristiano o en adorador del fuego.

Hoy en día la obligación de trasmitir el conocimiento del din adquiere particular importancia. El Profeta, que Al-lâh lo bendiga y le dé paz, dijo, «Una de las señales de la Hora Final será la desaparición del conocimiento y el establecimiento de la ignorancia ... » (Bujari). Sin duda, es lo que está ocurriendo hoy en día. La vida y el entorno social se orientan cada vez más hacia valores no musulmanes, incluso en los países musulmanes. Por eso, si los niños no reciben la educación y el ejemplo en casa y desde pequeños, tendrán que empezar de cero, y en la mayoría de los casos no tendrán ni tiempo para hacerlo.

Es imprescindible que, como a los hombres, se les dé también a las mujeres un lugar en el aprendizaje y la enseñanza. Primero hay que quererlo; si se quiere, hay que luchar para conseguirlo, porque la sociedad moderna tiende a dejarlo a un lado; una vez obtenido, hay que trasmitirlo.
Como ya hemos visto, durante los últimos 300 años, las mujeres participaban activamente en la transmisión del conocimiento, a veces incluso estudiaban con hombres o les enseñaban en otros casos. Esta práctica, de alguna manera, se ha perdido en la actualidad y es necesario recuperarla.
Para finalizar y, haciendo referencia a la posición del conocimiento, Abu’d-Darda’ relató que el mensajero de Al-lâh dijo:
«Al-lâh facilitará el camino al Jardín a cualquiera que tome el camino en busca de conocimiento. Los ángeles extienden sus alas con placer sobre lo que el buscador hace. Todos, tanto en el cielo como en la tierra, piden misericordia para el que tiene conocimiento, incluidos los peces que viven bajo el agua. La superioridad del hombre de conocimiento sobre el hombre de devoción, es equivalente a la superioridad de la luna sobre los otros planetas. La gente de conocimiento son los herederos de los Profetas. Los Profetas no legan ni dinares, ni dirhams, legan conocimiento. Quien lo tome, habrá tomado una amplia porción» (Abu Dawud y at-Tirmidhi)

Esto se aplica a las mujeres y a los hombres por igual.

Cuando llega el momento de la acción, si el saber es incompleto no ocasionará una acción eficaz. La acción beneficiosa, como veremos en el siguiente capítulo, sólo nace de un conocimiento bien fundado.

9/2/10

Problemas de las mujeres (musulmanas y no musulmanas) en el mundo de hoy.

Intervención de Hayya Iman Travieso, en representación de la Fundación Mezquita de Granada, pronunciada en las Jornadas de Sensibilización organizadas por la Universidad de Granada y por la Fundación Pluralismo y Convivencia en Granada el día 4 de Junio durante la Mesa redonda dedicada al tema “LOS PUNTOS DE VISTA DE LAS MUJERES MUSULMANAS SOBRE SU PROPIA SITUACIÓN"


En primer lugar me gustaría dejar claro que hablo simplemente como una mujer intentando mejorar la situación de la mujer en general, aunque con métodos que superficialmente pueden parecer conflictivos. Nunca ha sido mi intención al hacerme musulmana marginarme, sino intentar encontrar respuestas a los problemas de esta sociedad.Tampoco podemos hablar de los problemas de la mujer sin hacer alusión a los problemas de los hombres. “ La mujer” no es un ser aparte, sino una parte, una porción de la sociedad, ni el hecho de “ser mujer” o de “ser mujer musulmana” unifica por completo otro tipo de diferencias. La pobreza o la ignorancia o la esclavitud encubierta son problemas que afectan tanto a hombres como a mujeres y que marcan entre aquellos que las padecen y los que no, grandes diferencias que nada tienen que ver con el sexo o la manera adoptada para vivir.

Me gustaría, en primer lugar, para entendernos, analizar algunos conceptos que en apariencia todo el mundo da por sabidos:Parece evidente que el hombre y la mujer, musulmanes o no, no son iguales puesto que hemos venido hoy para hablar sobre los problemas de las mujeres, pero no todos entendemos de la misma manera esas diferencias. Son cuestiones que el mundo sigue debatiendo desde que se iniciaron los primeros movimientos feministas y ahora, cuando parece que ya nadie se atreve a debatir esas cuestiones, porque no es políticamente correcto ni siquiera plantear dudas al respecto, nos enfrentamos a ese gran monstruo que llena las páginas de nuestra prensa, que llamamos “violencia de género”.

“En los cielos y en la tierra hay signos para los creyentes. Y en vuestra propia creación y en la de las criaturas que ha repartido, hay signos para gente que tenga certeza”, Corán 45:4-5.

Yo diría que Allah, pero si lo preferís podemos decir “La Naturaleza” ha dotado a la mujer en el terreno físico de características irrepetibles hasta el momento y algunas de ellas insustituibles a pesar de todos los avances:Podemos deducir por tanto sin mucho riesgo de equivocarnos que existen también peculiaridades y diferencias en lo sensorial y en lo psicológico, pero ¿estamos construyendo una sociedad donde estas diferencias sin entrar en cuestiones de rivalidad, ni de inferioridad o superioridad, ni de ser musulmanes o no serlo, encuentren el mejor campo de cultivo para su desarrollo y puedan ser libremente expresadas y utilizadas?

Me gustaría citar dos voces de nuestro tiempo:Germaine Greer- (la mujer entera 2003). feminista australiana nacida en 1939:

“Estamos aceptando la mera igualdad. Las luchas de liberación no tratan de asimilación sino de hacer valer la diferencia, dotando esa diferencia con dignidad y prestigio ……”Las feministas visionarias de los últimos sesenta y primeros setenta reconocían que las mujeres nunca podrían encontrar la libertad aceptando vivir las vidas de hombres no libres”.

La segunda opinión que me gustaría mencionar es la de un psicólogo australiano especializado en la educación y problemática de jóvenes varones, Steve Biddulph En su libro “Criando niños” dice lo siguiente:

“Hace no mucho tiempo, las niñas eran vistas como menos valiosas que los niños y menos hábiles para hacer las cosas que pueden hacer los chicos.…un gran esfuerzo se ha hecho para que se valore a las niñas con igualdad y se permita a las mujeres alcanzar su potencial. Este esfuerzo aún continúa.No deseo en forma alguna impedir (escribiendo este libro) el avance de las mujeres y las niñas, pero es dolorosamente claro que los chicos también están heridos. un mundo mejor depende de hacer a ambos grupos felices y sanos.”

No quiero con esto decir que no existan características en común que sin duda deben ser utilizadas para encontrar campos de cooperación positiva, pero posiblemente lo primero que tenemos que aprender tanto hombres como mujeres, tanto musulmanes como no musulmanes es a encontrar nuestro verdadero lugar en el mundo y nuestra verdadera identidad, sin presiones, ni siquiera en nombre de “eso”, que llamamos libertad.

Si miramos el mundo en que nos movemos no nos queda mas remedio que admitir que vivimos en el dominio de la usura financiera y de la deuda y esto abarca prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida. (Véase el ensayo Leyendo la economía de Rodolfo Llinás).

Como muestra basta un botón: ¿Cuánto tiempo tardaba una persona hace 100 años en construir una casa para fijar su lugar de residencia? Con ayuda de sus vecinos cuando era pobre o de sus empleados si era rico…¿Unos meses? ¿Un año? ¿Dos, tres años? ¿Cuánto tiempo tarda una persona , o una familia en pagar actualmente una hipoteca con el fruto de su trabajo cotidiano (muchas veces un trabajo con el que ni siquiera está contento)¿quien sale beneficiado del sistema actual excepto los bancos y los desaprensivos?“¿Quién posee ahora la tierra en realidad? –vestidos hechos, tejidos hechos, granjas de seda en Andalucía, cardado de la lana. Este era un trabajo que pertenecía a la gente y dentro del cual ellos eran sus propios dueños y dueñas – el trabajo del hombre y de la mujer era una colaboración. Los niños eran productivos y con buenos modales, porque tenían auto-respeto - tenían un papel que no incluía al quejumbroso consumidor”.

Hoy día, somos libres de comportarnos como deseemos, pero siempre que permanezcamos en contacto cercano con el Director del banco. Pero si no tienes una cuenta corriente o una tarjeta de crédito te expones que te miren como si fueras un delincuente.

Vivimos en un mundo cuyos valores son solamente poder y dinero – con sexo gratuito como su mejor parte, independizado de cualquier sentimiento de compromiso y de responsabilidad y reducido a una mera sensación física.

Mientras tanto, nosotros seguimos enseñando a nuestros hijos la mejor manera y la mas segura de “practicar sexo libre” como si el utilizar un condón fuera suficiente garantía para que no sufrieran heridas que pueden dañarlos de por vida. en su espiritualidad o en sus emociones.

Hemos pasado de la “gran familia” con tíos, abuelos, primos, etc. a la “familia nuclear y después a la ”familia monoparental”.

Sin embargo, cuando intentamos encontrar soluciones a estos problemas con verdadera libertad de pensamiento, podemos rápidamente vernos circulando por el terreno de lo “políticamente incorrecto”.

El Dr. Michel Odent, es un ginecólogo francés afincado en Gran Bretaña que ha dedicado su vida a defender las excelencias del parto natural a ser posible dentro del hogar. Durante años ha investigado las posibles relaciones que puede haber entre el nacimiento y la lactancia con la delincuencia juvenil, drogadicción o incluso problemas mentales durante la juventud y la adolescenciaEntre sus escritos podemos encontrar lo que sigue:

“Toda cuestión relativa a la lactancia es en si misma una provocación. ¿Cuál es la duración de la lactancia humana la mas fisiológica posible? Para cualquier mamífero la respuesta es simple, casi tan simple como la duración de la gestación, sin embargo para el ser humano la respuesta es imprecisa.Para aportar elementos a esta cuestión provocadora –dice el Dr. Odent-, también se pueden utilizar correlaciones escandalosas.Primer grupo de correlaciones escandalosas: En todas las sociedades poligámicas la lactancia materna se prolonga varios años. Ahora bien, la poligamia ha sido desde hace tiempo el régimen matrimonial mas difundido del mundo. En su dossier de 558 sociedades consideradas representativas, Murdock ha mostrado que la poligamia oficial se da en el 76%….” …“Por otro lado, otros subrayan que la poligamia tiende a disminuir la prostitución, el número de divorcios así como de hijos naturales y de infanticidios y a reducir la delincuencia juvenil.”

Yo tengo otra pregunta también escandalosa; ¿Se debe el acortamiento de la lactancia en nuestra sociedad al hecho de que la mujer necesita mas tiempo para desarrollar su carrera o para realizarse a si misma, o al hecho de que son necesarios al menos dos trabajando en una casa para poder pagar la hipoteca? Y me refiero por supuesto, una vez mas, no a la élite profesional de nuestra sociedad de consumo sino a la inmensa mayoría para la que el trabajo no es una fuente de realización personal sino simplemente una fuente de ingresos económicos.

La escritora Robin Norwood escribe en su libro “Las mujeres que aman demasiado” acerca de las mujeres que tienen tendencia a enamorarse de hombres que “no las convienen”. Pero: ¿Qué pensaríais ante una opinión como la que sigue?:

”Poligamia es la cura para ambos, hombre y mujer porque la liberación del sexo masculino despierta en el hombre una elevada sensitividad a la separada individualidad de la mujer".

No es tampoco el menor de los problemas a que se enfrenta cualquier mujer u hombre de nuestra época el de la educación de sus hijos. Sobre todo si considera que existen unos límites en el comportamiento que no deben ser transgredidos o si se considera que la homosexualidad, por ejemplo, es un daño moral que cuanto mas se permite en una sociedad mas se extiende… (Seguimos en lo “políticamente” incorrecto, ya que aunque en teoría vivimos en una época en que se puede hablar de todo, sabemos muy bien que hay opiniones que no se pueden expresar).

El Terreno Educativo es precisamente uno de los mas sorprendentes y conflictivos. En tiempos de la guerra fría, con los países del Este, yo recuerdo que una de las cosas que se miraba con mas recelo respecto a los países donde existían los regímenes comunistas era el hecho de que la educación fuera competencia única del Estado. Sin embargo, aquí y ahora, si vd. decide educar a sus hijos bajo sus propios criterios y por ejemplo, no mandarlos a una institución educativa oficial se puede ver en grandes aprietos. (Véase el ensayo Universidad y Políticas Culturales).

Ahora bien ¿Es el Islam un impedimento para la mujer en su desarrollo humano o intelectual? Existe en la sociedad de nuestro tiempo la idea de que “es así”, sin embargo esto no es sino la influencia del pensamiento judeo-cristiano tan dominante en nuestra época que incluso afecta a los propios musulmanes en muchos casos.

El Corán ha sido el primer libro revelado hace mas de 1400 años en el que se utiliza un lenguaje “políticamente correcto” según lo entendemos hoy en día:

“Es verdad que a los musulmanes y a las musulmanas, a los creyentes y a las creyentes, a los obedientes y a las obedientes, a los veraces y a las veraces, a los pacientes y a las pacientes, a los humildes y a las humildes, a los que dan con sinceridad y a las que dan con sinceridad, a los que ayunan y a las que ayunan, a los que guardan sus partes íntimas y a las que las guardan y a los que recuerdan mucho a Dios y a las que recuerdan; Dios les ha preparado un perdón y una enorme recompensa”, Corán 33:35." (33:35)

Es decir, se dirige a hombres y a mujeres por separado y no generalizando, y sin embargo los iguala específicamente en su capacidad intelectual y espiritual.Es más, no existe en absoluto el concepto de segregación sexista que sitúa a la mujer en un plano de inferioridad o subyugación… que si recordamos SI existía en la generación de nuestros padres –no musulmanes-. El Corán dice sin embargo:

“Los creyentes y las creyentes, son amigos, aliados unos de otros, ordenan lo reconocido como bueno y prohíben lo reprobable”, Corán 9:71

También nos aclara ciertas cosas, que como menciona el Dr. Odent, son un misterio en nuestras sociedades:

“Las madres deberán amamantar a sus hijos durante dos años completos, si se desea completar la lactancia. Sustentarlas y vestirlas es responsabilidad del progenitor, según lo que es reconocido. A nadie se le obliga sino en la medida de su capacidad. Ninguna madre deberá ser perjudicada a causa de su hijo ni tampoco ningún padre. Y la misma obligación corresponde al heredero. No hay falta si ambos, de común acuerdo, desean destetarlo. Y si queréis que alguien amamante a vuestros hijos, no hay falta en que paguéis por ello, según lo que es reconocido. Temed a Dios y sabed que Dios ve lo que hacéis”, Corán 2:233.

Yo soy hija de la época de las revoluciones sociales, de mayo del 68, del hippysmo, del feminismo, y de otros movimientos que surgieron durante el pasado siglo y hay algo que se me ha quedado claro de todo aquello:cuando hay seres humanos que buscan un cambio, progresivamente el mundo comienza a cambiar.

La alternativa a la mayoría de los problemas que he planteado y que son comunes a todas las mujeres de nuestro tiempo yo la he encontrado en el Islam. Como dije al principio mis métodos pueden parecer superficialmente conflictivos, pero no lo son menos cualquiera de los propuestos por los intelectuales mencionados anteriormente y sin duda mejorar las cosas exige siempre un esfuerzo y el esfuerzo mas poderoso y el que mas repercusión tiene a nuestro alrededor es el que se realiza hacia adentro de uno mismo, no hacia fuera.

Honestamente no puedo hablar de los problemas de la mujer musulmana sin referirme a los problemas de miles de mujeres, musulmanas ó no y considero que el Islam tiene mucho que aportar a esta sociedad - y que los problemas que pueden afectar a una porción de musulmanes, hombres ó mujeres están mas basados en causas generales como la pobreza, el racismo o a la ignorancia de su propio Din. (Véase el artículo La mujer en la cultura arabo-musulmana).

Para centrarnos en las mujeres musulmanas de Granada aunque me atrevería a decir que son comunes con el resto de España o incluso de Europa diré que, generalizando mucho, se encuentran dos tipos de problemas principalmente:•

El primero: Encontrarse en una sociedad no islámica, donde las leyes no siempre defienden sus derechos –como musulmanas- Es curioso, pero todavía hoy, la mujer musulmana tiene derechos que la sociedad no la reconoce en nuestro país. En muchos casos se considera que la mujer musulmana permite que se la humille o se la desprecie, cuando la realidad es que no tiene donde recurrir para hacer valer sus derechos. (Esto también es válido para muchos de los países llamados “islámicos)•

El segundo es mas específico de las mujeres emigrantes: Problemas económicos, documentación, falta de entendimiento de las costumbres, ignorancia y confusión entre lo que realmente son sus deberes como musulmanas y las costumbres culturales de sus lugares de origen.

Debemos tener en cuenta que los problemas que derivan de la emigración pueden ser mas comunes a veces entre emigrantes de distintos lugares de la tierra que entre musulmanes o no musulmanes así como el hecho –y me gustaría remarcar ésto- de que el Islam no unifica culturalmente a las personas.

Los problemas mas serios se producen para ambos grupos en el campo de la educación de los hijos.

Cuando los jóvenes musulmanes pierden su din o se desligan de las tradiciones de sus familias pueden tomar dos caminos altamente peligrosos, uno es perder los límites y los valores que han aprendido desde pequeños sin ningún tipo de control: drogas, alcohol, delincuencia, etc. Desviaciones comunes por otra parte a las de otros muchos jóvenes actualmente y que todos los que somos padres y madres tememos, musulmanes o no. (Véase el artículo El Alcohol en el Islam). El otro aún peor si cabe, caer en las garras de desalmados desaprensivos que aprovechen su inocencia o su ignorancia para utilizarlos de forma despiadada en actos terroristas que en nada benefician al Islam ni a los musulmanes ni a la humanidad y que solo Dios sabe a los fines de quién sirve. (Véase el artículo Los Musulmanes son Fundamentalistas y Terroristas).

El número de musulmanes conversos o emigrantes en Europa es cada vez mayor y el Islam puede llegar a ser la gran contribución que ayude a mejorar esta sociedad, si dejamos de mirarlo con prejuicios y con desconfianza. y la mejor ayuda es permitirnos mantener nuestras señas de identidad como musulmanes, dentro de un país que se llama a si mismo “libre”.

Una identidad que no es racial, sino que se basa principalmente en las costumbres que diferencian nuestra forma de vida, así como en las ideas “políticamente correctas o no” de las que estamos convencidos y permitir que eduquemos a nuestros hijos de acuerdo con ellas.

El musulmán no tiene nada que ver con el “yihadista, terrorista” que nos muestran en televisión(Véase el ensayo De Engaños y Mentiras), el musulmán, es hospitalario y generoso y un buen vecino y tiene el “ihsan”, es decir, la excelencia, la bondad y el buen carácter como objetivo de su vida.

Cada ser humano, hombre o mujer debe ser realmente libre para encontrar su verdadero lugar en la existencia. No podemos rechazar las ideas o las costumbres ajenas, ni siquiera en nombre de “la libertad” y lo realmente importante es que podamos colaborar respetando nuestras diferencias y pensar que todos podemos aprender algo de los otros.

(Véase también los artículos La Mujer y el Sistema Educativo y La liberación de la mujer a través del Islam).


Bibliografía.Germaine Greer.- “La mujer entera”

Steve Biddulph.- “Raising Boys”

Dr. Michel Odent.- “La vida fetal, el nacimiento y el futuro de la humanidad”

Robin Norwood.- “Las mujeres que aman demasiado”El Corán

15/11/09

La mujer en la cultura árabo-musulmana. Por Asma Lamrabet

Definir la cultura musulmana es realmente muy difícil debido al hecho de que es tremendamente diversa. Hace 15 siglos que se propagó el Islam desde la Península Arábiga hasta el norte de África de un lado, e Indonesia del otro. La cultura musulmana es diferente según los países, regiones, costumbres y tradiciones donde se injertó el Islam. La cultura árabe tiene como lazo de unión el idioma árabe, pero no siempre la religión del Islam (los árabes representan menos del 20% del mundo musulmán y entre aquellos árabes hay muchos cristianos y una minoría de árabes de religión judía), y dentro de esta cultura árabe existen diferentes modelos: la cultura de la Península arábiga y la del Golfo Pérsico, la cultura del medio-oriente: Palestina, Líbano, Siria... La cultura árabe-mediterránea, como Marruecos, Túnez, Libia, Egipto... Para ilustrar esta complejidad basta dar el ejemplo de Marruecos, donde conviven desde muchos siglos seis culturas: una berebere –los beréberes son los habitantes nativos de Marruecos y hasta ahora tienen su idioma y sus tradiciones–, una cultura africana del Sahara, una cultura árabe –de los que vinieron desde Arabia y el Yemen con la conquista del Islam–, una cultura andaluza y judía –esas dos culturas nacieron en Marruecos después de la Reconquista española– y una cultura mediterránea.
Al lado de la cultura árabe-musulmana conviven otras culturas también musulmanas pero muy diferentes las unas de las otras: la cultura musulmana africana sub-sahariana, la cultura musulmana de Turquía, la cultura musulmana persa de Irán, la cultura musulmana asiática: Indonesia, Pakistán, Malasia, India, Bangladesh, Afganistán..., la cultura musulmana de las ex-repúblicas soviéticas, la cultura musulmana europea de los Balcanes.
Frente a esta extensa y compleja diversidad cultural, delimitar UNA SOLA cultura musulmana es de verdad imposible, lo que las une es la religión y el culto del Islam. Eso es muy importante para el entendimiento de las dificultades que pueden surgir en la lectura de la religión. Saber discernir entre los problemas inherentes a la cultura y aquellos de atributo religioso constituye una etapa primordial y necesaria para la comprensión de la civilización islámica, porque si el Islam es UNO en su aspecto religioso del culto, es la interpretación de su filosofía espiritual la que va ser diferente según la matriz cultural del origen.

El Islam como religión
El Islam es una de las tres religiones monoteístas del mundo. Me van a permitir insistir sobre un hecho muy importante: es una religión nueva. El Islam es la continuación del mismo mensaje de espiritualidad de las otras dos religiones monoteístas: el judaísmo y el cristianismo. Estas religiones sagradas son recogidas en el Corán e integradas en un mismo proceso: el reconocimiento y la adoración del Dios único, de sus mensajes y de todos sus mensajeros. Allah es Dios en árabe, el mismo Dios, no es un Dios aparte, el cristiano árabe cuando reza lo llama Allah. La palabra Islam quiere decir en árabe “someterse a Dios”. Todo musulmán cree en un Dios único y misericordioso, en todos sus profetas desde Noé, Abraham, Moisés, Jesús y Mohammed, este último es, para los musulmanes, el último mensajero de Dios en la tierra. Todos esos profetas son iguales para el musulmán y sus mensajes han sido los mismos. Ser musulmán es también creer en los Ángeles, el día del Juicio Final, el paraíso y el infierno.
Los musulmanes tienen dos referencias en la religión: la primera es el Corán, su libro sagrado, y la segunda, la tradición del profeta, que es una compilación hecha de manera minuciosa por los sabios musulmanes sobre hechos y dichos del profeta que explican el contenido del Libro sagrado.
En el culto del Islam destacamos los rituales del culto –que fundan sus pilares– y la conducta social. Los pilares del Islam son el verdadero cimiento de esta religión, puesto que representan el verdadero lazo que une a los pueblos musulmanes y sobre el cual nunca ha habido ninguna divergencia. Esos pilares son cinco: el testigo de que Dios es único y Mohammed su último profeta, el rezo cinco veces al día, el impuesto sobre las ganancias anuales que se debe dar a los pobres y necesitados, el ayuno del mes del Ramadán y la peregrinación a la Meca una vez en la vida para los que pueden hacerlo. La conducta social es mudable según el contexto, el tiempo y las tradiciones locales de cada región, lo que explica por qué el Islam se adapta fácilmente dentro de culturas tan diferentes como la de África, Asia o los Balcanes.

El Islam como civilización
Hace 15 siglos que nació la civilización del Islam. En el siglo sexto y después de haber luchado contra los guerreros árabes paganos de Arabia, el mensaje del Islam, apenas 70 años después de la muerte del profeta, llegó hasta Occidente a través de la tierra española y Sicilia hasta los Pirineos franceses, pasando por el Medio Oriente, África del Norte, y del otro lado hasta Irán, India e Indonesia. Sería muy largo hablar de todo lo que ha dado la civilización árabe-musulmana a la civilización, del legado que el Islam dejó como patrimonio a la humanidad. Basta recordar algunas contribuciones de esta civilización a Occidente en las áreas de las ciencias, de la medicina, de la literatura, de la filosofía, de la astrología o de la arquitectura. El descubrimiento del álgebra y los logaritmos en las matemáticas, de la óptica en la oftalmología, de los sistemas de irrigaciones en la agricultura... Y como dijo el islamólogo Claude Cahen: “Y sea lo que sea, el Occidente no puede olvidar que ha aprendido a pensar con Avicena y Averroes, y que incluso la catedral de Puy en plena Francia no sería lo que ahora es sin la mezquita de Córdoba”. Mientras Occidente estaba en plena oscuridad de la Edad Media, la civilización árabe-musulmana estaba iluminada, y ciudades como Córdoba, Sevilla, Bagdad, Damasco, El Cairo o Ispahán se enorgullecían de sus instituciones de cultura superior y de sus universidades, donde se enseñaba filosofía, derecho, medicina, astronomía e historia. La gloria de esta civilización es una realidad histórica plenamente demostrable, y todos los historiadores son unánimes a la hora de reconocer que son los árabe-musulmanes los que han civilizado Europa. Hay que recordar que en el año 1224 la Universidad de Nápoles, donde estudió el venerado Santo Tomás de Aquino, tenía toda una colección de manuscritos islámicos, entre ellos los múltiples comentarios de uno de los pensadores más famosos del mundo árabe-musulmán: Averroes.

La mujer en el Corán y en la historia del Islam
Los derechos de la mujer en el Corán
El Corán en primer lugar se dirige a todos los seres humanos sin discriminación de raza, color o sexo. Es, ante todo, un himno a la belleza de la creación de Dios, a su grandeza, un llamado a la paz y al amor entre los pueblos de esta tierra, a la justicia social y a la lucha contra el mal y la difusión del bien.
Primero quiero destacar el hecho de que en el Corán no hay ninguna mención de Eva como la responsable del pecado original, más bien algunos versículos muestran que es Adán quien sucumbe a las sugestiones de Satán. Por lo tanto, la responsabilidad es compartida por los dos. Después Dios les perdonó, y el Islam no conoce la enseñanza de la herencia de este pecado como se ve en la lectura de las otras religiones.
En el Corán, cuyos textos son del séptimo siglo, se definen de manera clara todos los derechos de la mujer como ser humano entero, independiente y libre. Desde el punto de vista de los derechos humanos, el Corán demostró que la mujer y el hombre son iguales, creados de la misma esencia, y no como se creyó en un tiempo de la historia de la humanidad cuando algunos teólogos se preguntaban si ella tenía alma (Concilio de Macon en el año 581).
La mujer en el Corán tiene derechos civiles: libertad de culto, derecho a elegir a su futuro marido –nadie puede obligarla a casarse con alguien que ella no quiere–, derecho a divorciarse si el marido la maltrata, derecho a mantener su apellido paternal –este mismo derecho estaba dentro de las reivindicaciones de la lucha de las mujeres feministas en los años sesenta en Occidente–.
Derechos sociales: el derecho a la enseñanza –que más que un derecho es una obligación, ya el Corán insiste en que los creyentes, mujeres y hombres, deben lograr el conocimiento, el saber y la educación porque la ignorancia es un pecado, y como dice el Corán “los más sabios son los más cercanos a Dios”–, el derecho al trabajo y el derecho a participar en todas las actividades sociales. Derechos políticos: hace 1400 años que la mujer en el Islam tiene el derecho a votar, lo que en Occidente se consiguió mucho mas tarde. Por dar un ejemplo, en Francia la mujer no adquirió el derecho de voto hasta 1945. El derecho a acceder a cargos políticos o militares –muchas mujeres fueron en la época de la revelación combatientes contra los paganos y politeístas de la Meca–.
Derechos económicos: una de las leyes indiscutibles en el Islam es que la mujer tiene el derecho a una independencia económica total y absoluta. El hombre no tiene ningún derecho sobre la propiedad o el trabajo de la mujer. De acuerdo con el Islam, una mujer casada no está bajo el control del marido en lo que concierne a sus relaciones comerciales y sus ingresos. Ella es perfectamente libre e independiente en la ejecución de sus asuntos mercantiles, lo que está en contraste con la práctica usual en Europa hasta el comienzo del siglo XX.

Mujeres citadas en el Corán
El Corán relata historias de muchas mujeres en la historia de la civilización que han dejado sus huellas para la eternidad, mujeres creyentes y devotas, mujeres místicas, piadosas, mujeres madres y mujeres rebeldes contra las injusticias, todas ellas elegidas por Dios para dar ejemplo a la humanidad. Pero una sola mujer es nombrada en el Corán con su nombre propio, y es notoriamente la preferida de Dios: María, la virgen madre de Jesús. Todo un capítulo del Corán viene con su nombre y es consagrado a su hermosa historia: “La delgada palmera cargaba dátiles dulces para ella y cuando se agarraba en sus dolores de parto, su hijo recién nacido daba prueba de su pureza”. María, la silenciosa y abnegada alma, altamente honrada en el Islam, descrita en muchos versículos coránicos de una manera tan bella: “María, Dios te ha escogido, te ha purificado y te ha exaltado sobre todas las mujeres de la creación”, “Y Dios presenta otro ejemplo a los que creen, el ejemplo de María, que aceptó la verdad de las palabras de su Señor y fue de las verdaderamente devotas”, “Y recuerda a María que guardó su castidad, y luego insuflamos en ella algo de nuestro espíritu e hicimos de ella y de su hijo un signo de nuestra gracia para toda la humanidad”. Así es ella, María, en el Corán, la elegida de Dios.
También se narran en el Corán otras historias de mujeres, como la de la reina de Saba, descrita como un modelo de sabiduría, con inmenso poder político, que gobernaba a su pueblo con inteligencia y un sentido extremo de la justicia. La historia coránica relata la maravillosa leyenda del poder espiritual de la princesa inspirada por Dios y su amor por el profeta Salomón, gracias al cual encuentra ella la fe. Además, en el Corán leemos la historia de la mujer de Abraham, Agar, esa mujer que Dios dejó como emblema para uno de los rituales de la peregrinación a la Meca. Junto a su hijo Ismael estuvo corriendo siete veces en un lugar del desierto, buscando agua para su sediento hijo e invocando a Dios, hasta que una fuente de agua pura empezó a brotar, y desde ese momento hasta hoy en día se hizo inagotable y se la conoce como la fuente de “Zamzam” en la Meca. Este es el motivo por el que los peregrinos musulmanes caminan siete veces a este lugar santo y beben de esta agua pura.
Otra mujer que Dios dio como ejemplo es la creyente esposa del faraón, que salvó al pequeño Moisés. Ella es el modelo de la mujer creyente que adoptó y protegió al futuro profeta a pesar de las crueles disposiciones de su marido, y de este modo Dios le prometió el paraíso.
La madre del profeta Moisés es también descrita en el Corán como una mujer muy abnegada a quien Dios solicitó dejar a su hijo en el río y que después recuperó gracias a su clemencia.
También el Corán relata la historia de pasión y amor de una mujer con el profeta Joseph (YUSSUF), quien es descrito en la revelación como la encarnación de la belleza. Aunque su nombre no es citado en el Corán, ella es conocida en la literatura islámica como Zulaika, una mujer espiritual que pasa su vida en dura penitencia y en interminable anhelo. La historia de Zulaika y Joseph ha inspirado a muchos poetas y escritores del mundo islámico. Así lo describe un místico en el siglo IX, Yusuf Arrazi: “Mientras que Zulaika adoraba a Joseph, cada día estaba más hundida. Cuando abandonó su adoración, le devolvió Dios juventud y belleza. Cuando el amante avanza, el amado retrocede, pero cuando el amante está satisfecho sólo con el amor, entonces se acerca el amado”. En otro cuento se dice que “Zulaika fue alcanzada por una flecha. Cuando goteó la sangre en la tierra, escribió en muchas partes Yussuf, Yussuf, porque este nombre siempre lo ha repetido constantemente y fluía como sangre en sus venas”. Así se convierte esta mujer en la personificación del alma humana que, como el Corán dice, es incitada al mal, pero que con una continua lucha interior, purificada por el sufrimiento y finalmente como alma en paz, puede regresar con su Señor.

Mujeres en la tradición del profeta
No hay ninguna duda sobre el hecho de que la revelación coránica fue una verdadera revolución en el modo de vida de los árabes beduinos de Arabia y sobre todo en la nueva concepción que tenía el Corán de la mujer. Esta mujer árabe que estaba viviendo en las peores condiciones, sin derecho a respirar, ha visto cambiar su vida de una manera increíble. El profeta mismo ha sufrido mucho para cambiar la mentalidad de esos árabes tremendamente duros con las mujeres, hay miles de dichos del profeta donde se destaca su ternura, bondad y amor por ellas. Siempre decía a sus compañeros: “Las mujeres son iguales a los hombres, los mejores entre los dos son los más piadosos” o “el mejor de vosotros es quien es el mejor con su esposa”. Un día, un hombre vino a preguntar al profeta: “¿Quién tiene más derecho a ser tratado con la mejor cortesía y el mejor respeto?”, y el profeta dijo: “Tu madre”, el hombre preguntó: “¿Y quién después?”, “Tu madre”, respondió otra vez el profeta. De nuevo el hombre preguntó: “¿Y quién sigue?”, “Tu madre”. El hombre preguntó por cuarta vez: "¿Y quién después?”, "Ahora tu padre", dijo el profeta. Basta recordar el más famoso dicho del profeta: “El paraíso está en los pies de las madres”.
Antes de terminar con la época de la revelación coránica que representa un periodo de cambios radicales muy importantes, voy a citar solamente a dos mujeres –porque sería muy largo citar a todas aquellas que han hecho la historia del alba del Islam–. El primer ejemplo es una mujer que ha dejado sus huellas para siempre en la historia del Islam, porque esta historia fue en gran parte la suya. Ella es Aicha, la mujer del profeta, la más culta, la más distinguida, que ha transmitido a generaciones de sabios musulmanes su sabiduría, su conocimiento y su sentido político. Ella vivió mucho tiempo después de la muerte del profeta, y su casa era como un centro de referencia en las ciencias religiosas. Los visitantes venían de todas las regiones del mundo islámico para preguntarle, para tomar sus consejos, y ningún hecho de la historia islámica podía ser justo si ella no daba su aprobación. Se dirigió al campo de batalla a los 42 años al frente de un ejército porque quería mostrar su desaprobación a un acto político.
El segundo ejemplo es el de la biznieta del profeta (Sakina Bent Elhussein), mujer muy independiente, muy educada, inteligente, que se destacó por su lucha histórica por las libertades de las mujeres, y quien antes de casarse exigía que en su contrato de matrimonio se estipulara –entre muchas otras cosas– que no obedecería al marido y que no le permitiría casarse con otra mujer. Gracias a ella se confirmó este derecho de la mujer a notificar todas sus condiciones en el contrato de matrimonio.
Así eran las mujeres formadas en la escuela del verdadero Islam, cultas, orgullosas, fervientemente creyentes e incansables luchadoras, libres e independientes. Todo lo contrario del estereotipo de la mujer musulmana sometida, inculta y sombra de las sombras que nos muestran hoy como la referencia absoluta e irrevocable de la mujer árabe-musulmana.

Los problemas de la mujer árabe-musulmana
Ahora bien, hemos visto que nada en el Corán, ni en la tradición del profeta, ni en la historia del Islam, justifica un mínimo perjuicio a la mujer. Entonces, ¿por qué esta imagen de una mujer humillada, oprimida, tiranizada por el Islam está tan generalizada y tan sistematizada en el mundo? ¿Se trata de mitos o de realidades? Pienso sinceramente que los dos existen, hay un parte de mito y leyenda sobre la mujer árabe-musulmana que se ha difundido de manera injusta y hay una realidad amarga que existe pero que no es tan dramática como suelen mostrar los medios de comunicación y que no corresponde siempre al análisis occidental.
Antes de echar la culpa a los demás debemos empezar por lo nuestro y preguntar: ¿Por qué esa contradicción entre el contenido verdadero del Islam y la realidad de los musulmanes? ¿Por qué en la práctica la evolución del reconocimiento de los derechos de la mujer es un poco paradójica? Mientras en la tradición occidental no se ha reconocido por mucho tiempo la igualdad a las mujeres, que luego han obtenido avances jurídicos y sociales muy significativos, en algunos de los países de tradición islámica las mujeres que gozaban de este status desde la revelación del Corán han visto una involución y, algunas veces, una regresión de sus derechos. Las explicaciones pueden ser muy largas, pero yo apuntaría primero el hecho de que el freno al desarrollo de la mujer en algunas partes del mundo musulmán está ligado a una cierta lectura del Islam hecha por algunos Sabios Hombres –por supuesto– que tenían una cultura misógina y que reproducían las tradiciones ancestrales machistas, pensando que estaban en el camino justo del Islam. Hay que destacar una problemática muy importante: los hombres musulmanes estaban dispuestos a vivir el Islam como una revolución de las relaciones en la vida pública y un profundo cambio de las jerarquías políticas y económicas, pero no querían que el Islam cambiara nada en las relaciones entre los sexos. ¡¡El machismo es la única estructura humana que ha resistido a los valores del Islam!! Por otra parte, durante la historia del mundo árabe-musulmán, hay un periodo que ha empeorado la situación de la mujer –junto con la del hombre–, y es el de la colonización, que ha querido secuestrar las raíces históricas de ese mundo e imponer sus lenguas, modelos y valores.
Y como siempre los vencidos asumen la historia escrita por los vencedores, la tragedia de la mujer árabe musulmana en algunas partes del mundo islámico es que ha perdido con la colonización cultural e ideológica sus referencias legítimas y con ello su alma.
Hay que destacar el hecho de que la manera occidental de ver algunos problemas de la mujer en el mundo árabe-musulmán ha sido siempre caricaturizada y a veces satírica… Y es que la visión occidental del Islam en general ha sido desde siempre distorsionada, siempre fue una visión donde prevalecen poder, prepotencia y ambiciones de dominación. En la época medieval los occidentales notaban que el Islam era una religión de libertinaje y ahora es una religión de integristas y fundamentalistas. Siempre el miedo, el temor al otro, ha caracterizado las relaciones entre ambas partes, alimentadas por la ignorancia se ha ordenado una reticencia y un rechazo histórico a la civilización árabe-musulmana desde las Cruzadas y la Reconquista, pasando por el imperio otomano, hasta el día de hoy. Con este tipo de visión, la de la mujer árabe-musulmana fue desde siempre la más espantosa: recordemos todas esas historias fantásticas transmitidas por esos incansables orientalistas y que siempre muestran los mismos retratos trágico-cómicos al final: harem, mujeres con velos, danza del vientre, sometidas a un emir implacable, despótico… La mujeres eran siempre encarceladas en palacios suntuosos, pasando sus vidas como esclavas, cautivas del poder árabe-musulmán.
Todos estos clichés estereotipados perduran hasta el día de hoy. Jamás un historiador occidental habla de las mujeres escritoras, místicas, jefes de estado, fundadoras de universidades, que han hecho la historia islámica. Es que no es exótico…, pero también esa es la prueba del machismo universal. No hace falta recordar que la misoginia es la cosa mejor compartida en el mundo, en todas las culturas y a través de la historia humana cuántas veces la mujer fue objeto de humillaciones, de ofensas y de ignominias. En todas las lecturas de las religiones hay un acuerdo sobre la inferioridad de la mujer, su eterna acusación de pecadora, de imagen de Satán y de bruja maléfica. Las condiciones de las mujeres en India, China, en muchos países de Latinoamérica (en Chile el 50% de las mujeres sufren de violencia conyugal), suelen ser a veces más terribles y preocupantes, pero no tienen el impacto especial que se le da a la mujer árabe-musulmana. Un ejemplo: en los Estados Unidos, cada nueve segundos una mujer es golpeada por el marido o el amigo. Las cifras de la violencia contra las mujeres en Europa, Estados Unidos o Latinoamérica son escalofriantes, ¿pero acaso se dice que esta violencia está justificada por la Biblia? ¿Por qué en el mundo árabe o musulmán es siempre la culpa de la religión y no del hombre? ¿Acaso el hombre árabe-musulmán no es de la misma estructura humana? Aunque se sabe que la misoginia es universal, las denominaciones serán siempre diferentes, porque existe el machismo latino, mediterráneo, siciliano, español, asiático, pero cuando hablamos de países árabes o musulmanes se habla de machismo islámico. Jamás hemos oído hablar del machismo de Sicilia, de Grecia, de España, como católico, pero el machismo de Marruecos, Egipto y Líbano, que son muy mediterráneos también, será eternamente islámico.
Quiero terminar insistiendo en el hecho de que la mujer árabe-musulmana no es la víctima del Islam. Ella es la víctima de multitud de factores que hacen de ella, como de todas las mujeres del mundo, la primera víctima de la sociedad. Ella es, ante todo, la víctima de los poderes del hombre machista, de la pobreza, de algunas tradiciones y costumbres regionales, de las injusticias socio-políticas, de las condiciones de vida cada día más difíciles sobre todo para ella. La mujer árabe-musulmana puede parecer diferente al occidental, con su mentalidad, su manera de vestirse, su manera de ser, de ver el mundo. Pero ella tiene el derecho a la diferencia y al respeto. La mujer árabe-musulmana tiene la legitimidad de reivindicar sus derechos según sus referencias, de conseguir la modernidad de acuerdo con su identidad, sin dejar de ser árabe o musulmana para que el mundo occidental la reconozca o la acepte. La mujer que sea árabe, musulmana, cristiana, europea o americana es, ante todo, un ser humano creado por Dios, con este sentido exclusivo del sacrificio, del amor, de la paciencia, de la bondad infinita… Y como todas las mujeres de este mundo, ella tiene las mismas aspiraciones, las mismas esperanzas, los mismos sueños de vivir en paz, de amar, de proteger a sus seres queridos y de vivir como ser humano libre y digno. Gracias.
* Texto pronunciado por la autora en una conferencia en Santiago de Chile.