17/11/13
La Medicina del Profeta (sws)
Abdullah ibn Umar (que Allah esté complacido con él) narra que el Mensajero (sallallahu alayhi wa salam) dijo:
20/2/13
La paciencia

Allah (Enaltecido y exaltado sea) dice:
“Por cierto que la retribución para quienes sean pacientes y perseverantes será ilimitada”
(Corán 39: 10)
Allah (Enaltecido y exaltado sea) dice:
“Por cierto que la retribución para quienes sean pacientes y perseverantes será ilimitada”
(Corán 39: 10)
Cómo podemos incrementar nuestro amor por Allah
1. Recitemos el Corán meditando y reflexionando sobre su significado.
2. Acerquémonos a Allah llevando a cabo actos voluntarios de adoración después de haber cumplido con los obligatorios.
3. Recordemos continuamente Allah, en todo momento, con nuestra lengua, nuestro corazón y nuestras acciones.
4. Demos preferencia a lo que Allah ama, dejando a un lado nuestros propios deseos.
5. Recordemos siempre los Hermosos Nombres de Allah y Sus Atributos, e invoquemoslo llamándole con ellos.
6. Observemos la bondad y las maravillas de Allah, reflexionando sobre Su Grandeza
7. De esta forma nuestro corazón se ablandará y se someterá humildemente a Allah.
8. Busquemos a Allah en el último tercio de la noche y que cuando Allah
descienda nos encuentre ocupados en la lectura del Corán, y
arrepentidos buscando su perdón.
9. Busquemos la companía de la
gente piadosa y temerosa de Allah, para que nos podamos beneficiar de su
conocimiento. Y no hablemos a menos que lo que digamos no sea para
nuestro beneficio y el de los demás.
10. Permanezcamos lejos de aquello que se interpone entre nuestro corazón y Allah.
Dice Allah Glorificado y Ensalzado sea en un hadiz Qudsi :
"Si Mi siervo se acerca a Mí con los actos voluntarios Yo lo amo. Y
cuando amo a Mi siervo soy su oído con el que escucha, su vista con la
que ve, su mano con que la que toma y su pie con el que camina. Si me
pide algo se lo concedo, y si busca refugio en Mí lo protejo".
[Al-Bukhari]
29/4/12
Derechos humanos en la civilización Islámica (Parte 3)
Derecho a lo mínimo necesario para vivir dignamente
El
derecho a lo mínimo necesario para vivir dignamente es un derecho único
estipulado en la ley islámica. No fue establecido en ningún sistema
político o estatutos de derechos humanos antes del Islam. Este derecho
significa que todos los miembros de la sociedad, que vivan dentro de los
límites del Estado Islámico, deben tener seguro lo mínimo para vivir
con dignidad y que dispongan de los mínimos medios que le permitan
sobrevivir, es decir, que tenga un estándar apropiado de vida.
En
primera instancia el Estado está obligado a garantizar las condiciones y
los medios que le permitan a toda persona poder conseguir lo que
necesita para vivir dignamente. Así, el derecho a lo mínimo necesario
para vivir dignamente es logrado a través del trabajo. En el caso de que
una persona tenga alguna incapacidad que le impida trabajar y así
mantenerse así mismo y a los que están bajo su responsabilidad, entonces
se le ayuda con el Zakat; pero si aun así el Zakat no le alcanza o no
es suficiente lo que se recolecta para él, entonces se le debe dar lo
que corresponde del presupuesto que el Estado dispone para la protección
social de sus ciudadanos. El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam,
expresó esto cuando dijo: “Estoy obligado a
pagar las deudas de una persona que muere dejando atrás familia y niños,
y cuyas propiedades no alcanzan para cubrir los gastos de sus
herederos” . [Bujari y Muslim]
En segunda
instancia, y por más que el Estado tenga los medios para asegurar el
cubrimiento de las necesidades de sus ciudadanos, el Islam insta a los
musulmanes a que estén pendientes de sus hermanos en la fe,
principalmente sus familiares y vecinos, y que estén prestos a ayudarlos
en los momentos en que más lo necesiten. El Enviado de Al-lah,
sallallahu ‘alaihi wa sallam, instó a los musulmanes a cumplir con este
deber cuando dijo: “Aquel que duerme con su
estómago lleno sabiendo que su vecino está con hambre, no cree en mí”
[Al Hakim, At-Tabarani y Al Baihaqui. Al Albani lo certificó como
auténtico]. Alabando a los de la tribu de los Ash’aries, el Profeta de
Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: “Cuando
los Ash’aries se quedaban sin provisiones en las campañas o se quedaban
sin comida para dar a sus niños en Medina, ellos recogían todo lo que
tenían en sus mantas y después compartían en igual cantidad en una
vasija. Ellos son de mí y yo soy de ellos” . [Bujari y Muslim]
Los derechos de los civiles y prisioneros de guerra
Los
derechos humanos alcanzan cúspide cuando relacionan a los derechos de
los civiles y los prisioneros durante guerras. En tiempo de guerra, el
espíritu de revancha y el castigo domina más que el espíritu de
humanidad y compasión. Pero el Islam tiene un enfoque humano gobernado
por la compasión, y por eso el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam,
dijo: “No maten a menores, mujeres ni gente anciana” . [Muslim]
Cuando
se toman prisioneros de guerra está prohibido rotundamente torturarlos,
insultarlos, burlarse de ellos, de su derrota y/o de su creencia. Eso
quiere decir que deben ser alimentados con el mismo tipo de comida que
comen sus captores, deben ser vestidos y asistidos médicamente de
necesitarlo. Además, tienen derecho a ser liberados cuando paguen su
rescate; ¡ah!, y este rescate no solamente es en dinero o especia, puede
ser enseñanza también, tal como lo hizo el Mensajero de Al-lah,
sallallahu ‘alaihi wa sallam, con los prisioneros de Bader, a quienes
les prometió que liberaría por cada diez musulmanes a los que cada uno
de ellos les enseñaran a leer y escribir.
El
ejemplo del trato que los musulmanes les dieron a los prisioneros de
guerra es indiscutible. Esta conducta llevó a que muchos de estos
prisioneros, que en un comienzo eran enemigos del Islam y los
musulmanes, terminaran convenciéndose por sí mismos y sin ninguna
presión o coacción de las bondades del Islam, lo que los llevó a que se
hicieran musulmanes. Cuando los musulmanes salen victoriosos en batallas
y conflictos (vale la pena mencionar que en el Islam está prohibido que
los musulmanes inicien un conflicto o guerra, sólo pueden entrar en uno
para defenderse de la agresión de los demás sin sobrepasarse y teniendo
en cuenta el código de ética y moral que para ello se estableció), está
prohibido firmemente que se dañe la infraestructura de los países que
son dominados.
Derechos de los demás seres vivos
El
Islam no se olvida de las demás criaturas y seres vivos que comparten
con nosotros esta existencia, no sólo porque de su cuidado dependa
también nuestra supervivencia, sino que hace parte de su misericordia.
Ejemplos de esta misericordia están en que la caza por diversión está
prohibida, al igual que la destrucción de bosques, reservas y
sembradíos. Así, la tala indiscriminada, la explotación de minerales que
cause desastres ambientales y demás, son sancionadas por el Islam con
mano dura. En el Islam cada derecho exige una responsabilidad, es el
equilibrio natural que lleva a la estabilidad en la sociedad y
finalmente en el mundo.
Este ha sido un pequeño resumen que muestra que los derechos humanos son parte esencial del Islam y su civilización.
Derechos humanos en la civilización Islámica (Parte 2)
Igualdad entre la gente
Después de honorar al hombre en general y
estipular la inviolabilidad de su dignidad, propiedades y vida, el
Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, enfatizó el derecho de la
igualdad entre todas las personas, entre individuos y grupos, entre
razas, y entre gobernantes y gobernados. Así, no hay ninguna clase de
excepciones por algún título o posición a la hora de ordenar o cumplir
una ley; no hay diferencia en la legislación para los árabes y los no
árabes, para blancos y para negros, y para los gobernadores y los
gobernados. Más bien, la gente se distingue única y exclusivamente por
su piedad, y ella está en su corazón y sólo Al-lah conoce lo que
encierran los corazones. El Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa
sallam, dijo: “¡Oh gente! Verdaderamente su
Dios es uno, y ustedes provienen de un mismo padre. Todos ustedes son
parte de la descendencia de Adán, que Al-lah Esté complacido con él, y
Adán fue creado de arcilla. Verdaderamente el más noble entre ustedes
ante la vista de Al-lah es aquel que es el más piadoso. No hay ninguna
superioridad de un árabe sobre un no árabe excepto por la piedad” . [Ahmad]
Al
mirar cómo el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, se encargó del
principio de la igualdad nos damos cuenta de su grandeza e
importancia. Abu Umamah, que Al-lah esté complacido con él, reportó que
Abu Dhar provocó a Bilal, que Al-lah esté complacido con ambos,
mencionándole con desprecio a su madre, le dijo: “Tú hijo de una negra”.
Bilal fue al Profeta sallallahu ‘alaihi wa sallam, y le contó la
historia. El Profeta sallallahu ‘alaihi wa sallam, se enfadó. Abu Dhar
vino y no sabía que Bilal le había contado al Profeta lo que había
sucedido. El Profeta sallallahu ‘alaihi wa sallam, al verlo se dio la
vuelta y se apartó de Abu Dhar. Abu Dhar entonces le dijo: “¿Hay algo
que te está haciendo apartar tu cara de mí y darme la espalda? El
Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, le dijo: “¿Te burlaste de la madre de Bilal?” Y después dijo: “¡Por
Aquel que le reveló el Corán a Muhammad –o usó otra clase de
juramento–, nadie es mejor que el otro excepto por sus acciones y buen
obrar. Todos ustedes son iguales!” [Al Baihaqui]
Justicia en el Islam
Otro
derecho, que además está vinculado al derecho de la igualdad, es el
derecho a la justicia. Una de las huellas imborrables que quedaron
incrustadas en los anales de la historia respecto a la impartición de
justica con igualdad para todos, incluso para los nobles y dignatarios
de las naciones, la encontramos en la respuesta que el Profeta,
sallallahu ‘alaihi wa sallam, le dio a Usamah ibn Zaid cuando este quiso
interceder por la mujer de la tribu Al Majzum, quien había robado: “Por Al-lah, si Fátima, la hija Muhammad, robara, yo mimo le cortaría la mano” [Bujari y Muslim]
El
Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, también dio el derecho de
defensa propia y la posibilidad de que la persona exija lo que es suyo
por derecho, dijo: “Sin duda alguna, el acreedor tiene el derecho de exigir que se le pague su deuda cuando se ha cumplido el plazo establecido” [Bujari
y Muslim]. Y en este mismo orden de ideas, el Profeta Muhammad,
sallallahu ‘alaihi wa sallam, ordenó y aconsejó a todos aquellos que
tiene en sus manos el deber de hacer justicia, que no juzguen y condenen
a una persona sin haberla escuchado primero (es decir, sin que antes
haya tenido la oportunidad de defenderse de los cargos de los que se le
acusa), dijo: “Cuando dos litigantes se
sienten en frente de ti, no decidas hasta que escuches lo que uno tiene
que decir de la misma manera que has escuchado lo que tenía que decir el
primero; pues esto te dará una mejor visión para que así tomes la mejor
decisión” . [Abu Dawud y At-Tirmidhi. Al Albani lo certificó como auténtico]
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